25 de Marzo de 2005 (mientras ella estaba en Francia)
Apenas hoy, sabiendo o creyéndote increíblemente lejos es que finalmente he decidido dedicarte nuevamente unos momentos, a tu recuerdo doliente, a tu cicatriz. Echar un vistazo a esos recuerdos que había ocultado en lo más profundo de mi memoria por autoprotección, y hoy no me pesa sacarlos, dejarlos salir, porque hoy siento que te he superado. No tanto que te gané o te me adelanté en nada, pues fuiste tú quien se me adelantó, me refiero a más bien a que por fin puedo pensar objetivamente, al menos en lo que a tí respecta.
He descubierto que las apariencias, en efecto, engañan, y es mejor andarse con cuidado y no entregarlo todo, no desde el principio. Aprendí más de tí cuando me alejaste de tu vida que cuando me permitiste ser parte de ella. En estos últimos meses siento que finalmente llegué a conocer tu verdadera persona, y ahora no me duele haberte perdido, pues la persona que terminé descubriendo me decepciona enormemente.
Aún me molesta el que me hayas hecho creer que eras diferente, que en algo te parecías a mí, que me entendías, que me comprendías más que los demás, que siempre...ja, que ironía, que siempre estarías ahí, aquí, que no me dejarías solo. ¿Por qué? ¿Qué fue lo que te hice?...
En verdad me cuesta trabajo entenderte, pero ya me cansé de intentar, de tratar de interpretar tus motivos, justificar tus acciones, encontrar razones, cuando en verdad no las hay, no hay nada. Para tí todo se acabó aquel día, cuando te dejé en tu clase de flamenco 15 minutos tarde, la última vez que te ví. Para tí no hubo más pensamientos, ni más sentimientos (si es que alguna vez los hubo) para tí todo terminó en ese mismo instante, para tí nunca hubo más.
El problema fue que me diste una vez más la ilusión de que las cosas serían como antes, de que había solución...tus malditas palabras, y yo, estúpidamente, te creí, una vez más esperé...y esperé, y me casé de esperar.
Siempre pensé que tanta espera al final valdría la pena, siempre pensé que valdrías la pena, ahora no lo sé, y te extraño. Pero por ninguna razón del mundo lastimaría tanto a mi corazón de nuevo, pienso que al menos merece ser tratado mejor.
Me hubiera gustado tanto que fueras tú esa persona...Nadie tiene la certeza de que el mañana será mejor, pero contigo o sin tí, sobreviviré, y sonreiré...
He descubierto que las apariencias, en efecto, engañan, y es mejor andarse con cuidado y no entregarlo todo, no desde el principio. Aprendí más de tí cuando me alejaste de tu vida que cuando me permitiste ser parte de ella. En estos últimos meses siento que finalmente llegué a conocer tu verdadera persona, y ahora no me duele haberte perdido, pues la persona que terminé descubriendo me decepciona enormemente.
Aún me molesta el que me hayas hecho creer que eras diferente, que en algo te parecías a mí, que me entendías, que me comprendías más que los demás, que siempre...ja, que ironía, que siempre estarías ahí, aquí, que no me dejarías solo. ¿Por qué? ¿Qué fue lo que te hice?...
En verdad me cuesta trabajo entenderte, pero ya me cansé de intentar, de tratar de interpretar tus motivos, justificar tus acciones, encontrar razones, cuando en verdad no las hay, no hay nada. Para tí todo se acabó aquel día, cuando te dejé en tu clase de flamenco 15 minutos tarde, la última vez que te ví. Para tí no hubo más pensamientos, ni más sentimientos (si es que alguna vez los hubo) para tí todo terminó en ese mismo instante, para tí nunca hubo más.
El problema fue que me diste una vez más la ilusión de que las cosas serían como antes, de que había solución...tus malditas palabras, y yo, estúpidamente, te creí, una vez más esperé...y esperé, y me casé de esperar.
Siempre pensé que tanta espera al final valdría la pena, siempre pensé que valdrías la pena, ahora no lo sé, y te extraño. Pero por ninguna razón del mundo lastimaría tanto a mi corazón de nuevo, pienso que al menos merece ser tratado mejor.
Me hubiera gustado tanto que fueras tú esa persona...Nadie tiene la certeza de que el mañana será mejor, pero contigo o sin tí, sobreviviré, y sonreiré...


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