Cuando escribes en asociación libre, lo que escribes no es realmente importante, ni el orden de los objetos, decir que el plato se balancea en la cornisa de una montaña de madera, que se eleva monumental por sobre las maravillas tecnológicas creadas por el hombre, no requiere de una explicación, pues tal vez no la tiene, sin embargo, no por esto carece de significado, quizá menos aún de significación. Escuchar José Alfredo Jiménez, pensar, recordar, y odiarla, sin odiar. Antes añoraba su regreso, ahora, no quiero volver a verla, pero sé que la veré, tarde o temprano. La diferencia es que hoy al despertar sentía aún su pesar en mi pecho, dentro aún en mi alma, como todos los días desde que no la veo, y mi día fue de lo más normal, bueno, no es cierto.
Por la mañana ocurrió algo bastante extraño, recordé que era el desayuno en el que tanto insistieron Cecy, Brenda y Diana, y que las clases no empezarían sino hasta después de las 10, así que decidí levantarme a esa hora y llegar sólo al resto de las clases. Pero luego pensé en lo aburrido que sería el día, así que decidí no ir. De cualquier manera, pensaba levantarme como a eso de las 12 para empezar a trabajar en el video de Cetto, además, esto me daría tiempo de bañarme y estar listo para comer cuando mi madre llegara, pero todo salió mal.
Me encontraba perdido en algún lugar secreto entre el quinto y el sexto sueño, creyendo o tal vez soñando haber hecho ya las cosas que me había propuesto, cuando un sonido bastante familiar y molesto a la vez me hizo percatarme de que lo vivido era sólo un sueño; el molesto timbre del teléfono sonó justo a tiempo para notificarme mi grave desacierto, mi terrible error, y quien llamaba era, por supuesto, mi verdugo. Al otro lado de la línea, la voz de mi madre me preguntó que si estaba en la casa, lo cual pensándolo bien fue algo estúpido, puesto que ella había marcado a la casa, pero recordé que ella me hacía en la escuela. Me preguntó que cómo me había ido y le contesté que bien, que acababa de llegar, mientras salía a toda prisa de mi cama de un brinco y trataba de despertar para no ser delatado por mi voz modorra.
Una cosa llevó a la otra, y no sé como, pero acabó preocupándose por mí y por lo cansado que debía venir de la escuela, así que se ofreció a ir por el perro con el veterinario antes de venir a la casa, para darme así un poco de tiempo para descansar (más bien para bañarme). Me bañé a toda prisa, con la esperanza de que no llegara justo a la mitad de mi baño y tuviera que mentirle o en su defecto, decirle la verdad, y lo conseguí, todo salió a la perfección, y justo cuando me disponía a salir de mi cuarto rumbo a la casa, para poner la mesa y esperarla, me aproximé a la puerta de mi cuarto, y al acercar mi mano a la chapa, en ese momento, casi como magia, pude sentir como si nueva sangre corriera por mis venas, como si me hubiera quitado la vieja piel de encima, curtida y dañada, no lo sé, fue muy extraño, pero fue algo agradable, fue casi como si hubiera podido presenciar el momento justo en el que la gran llaga que dejó en mi corazón finalmente cicatrizó, y mientras giraba la perilla, un sólo pensamiento cruzó por mi mente, tan fuerte, tan presente, tan auténtico que incluso escapó de mi mente y salió a través de mi boca, al recibir los primeros rayos de sol...mentira, fue mientras giraba la perilla antes de abrir la puerta, bueno, el caso es que de mi boca salieron las siguientes palabras: "estoy listo para enamorarme de nuevo".
Fue más bien como un suspiro, como un alivio, y vaya que lo fue!, y siento que fue ahí, justo en ese preciso lugar, en ese preciso momento, que ella* finalmente salió de mi sistema, de mi organismo, finalmente es historia, pasado, sólo un recuerdo desagradable de una cicatriz, que por alguna extraña razón aún me hace sonreír, pero ya no me hace soñar.
-por esto y por aquello, y nada más-
- lags-
*[la persona en cuestión prefiere no ser mencionada]